Creo que no he relatado nunca por aquí las experiencias en
Airgam Home con el tabaco. Tanto el Mister como yo somos niños Cuéntame, es
decir que nuestros padres, al igual que Antonio Alcántara, fumaban al libre
albedrío por toda la casa durante nuestra más tierna infancia, como si aquello
fuera síntoma de hombría y no el vicio espantoso en el que se ha convertido
fumar ahora. Resulta que el Mister y yo cuando éramos (más) jóvenes fumábamos,
no como carreteros, que es un dicho que nunca entendí, pero fumábanos. Pues
resulta que un buen día, el Mister decidió que teníamos que dejar de fumar,
así, a dúo, porque sí, él es muy de tomar decisiones en grupo. Fue tal la lata
que me dio, que al final dejé de fumar por no oírlo, mayormente. Bueno, y
porque por esa época fue cuando fumar se convirtió en lo peor del mundo y se
prohibió fumar en los lugares de trabajo y amenazaban con prohibirlo también en
restaurante, bares y demás antros de perdición que tanto me gusta frecuentar.
Así que dejé de fumar por puro glamour, yo no estaba dispuesta a ir a fumar a
la calle como una apestada. ¿Me costó? Pues sí, claro, pero lo dejé por mis
santos cojones, pues menuda soy yo. Bueno, pues no os lo perdáis, que el
artífice y patrocinador de semejante hazaña en mi vida, que me repetía como un
mantra, que lo hiciera por mis hijas, que fumar era lo peor del mundo mundial,
que sería como lamer un cenicero, y toda serie de lindezas, va y a los pocos
meses de haberlo dejado, vuelve al vicio. Es o no es para matarlo? Pues sí,
pero como tantas otras veces, cegada por un amor puro e incondicional, no lo
maté, eso sí, le amenacé con cortarle los huevos si se le ocurría fumar en
casa.
Fueron pasando los años y yo seguí sin fumar y él fumando, a
veces lo dejaba, a veces lo volvía a coger, fumaba a escondidas, hasta que el
otro día dijo: “Se acabó, no fumo más” y se fue con un cuñao (que siempre
consuela mucho) y un sobrino a que los hipnotizaran para dejar de fumar. Entre
nosotros, yo creo que esto es un camelo, lo que hay que tener es ganas de
dejarlo y más moral que el alcoyano, ah, y los 120 eurazos que cuesta la gracia,
pero bueno, no seré yo quien lo desilusione. Eso sí, se me pusieron los pelos
como escarpias de pensar el malvivir que me esperaba hasta que la criatura pasara
el mono. Para más inri, se ha cogido un trancazo típico de cuando dejas de
fumar, de esos de mocos bien verdes y espesos, así que está de mala leche
porque no fuma, tosiendo como su fuera a echar parte de los bronquios por la
boca, con ojeras porque no duerme bien, vamos, que lo tengo hecho una penica al
pobre. Yo le digo que resista, que no es tan difícil, que si yo he podido él
también, él me mira con los ojos inyectados en sangre y cara de Jack Nicholson
en el resplandor. De momento no llevamos ni una semana, pero hoy a mediodía ha
gritado desde la cocina: “Miradme bien, es la última vez que pongo el
friegaplatos”. Yo creo que está perdiendo el norte, o está poseído por la falta
de nicotina, pobrecillo, qué culpa tendrá el friegaplatos? Y de repente lo
entendí todo, él recogía voluntariamente para luego salirse al patio a echarse
el cigarrito de después de comer, sin que alguna de las niñas lanzara un
hipoaullido huracanado al verlo, gritando: “Papá está fumandoooooooo, te vas a
moriiiiiiiiiiiiiir igual que el abuelo que se murió por fumarrrrrrrrr” y así en
bucle infinito con los ojos arrasados en lágrimas. Yo sinceramente no sé cómo
tenía ganas de fumar, porque eso no hay quien lo aguante. Así que así estamos
en Airgam Home, el Mister no fuma, yo no como, y no sé cómo vamos a llegar al
verano con este estrés, creo que le voy a comprar tabletas de chocolate de
todos los sabores para que pase el “mono” y se le quite la ansiedad, todo sea
que este verano parezca de Los Albóndigas en Remojo, pero bueno, así se me verá
a mí más delgada, no? No hay mal que por bien no venga. Deseadme suerte.
Para dejar de fumar tuve mucha fuerza de voluntad, para hacer dieta, ninguna.
ResponderEliminarÁnimo.
Gracias guapa, a mí la verdad es que me está costando más la dieta, dejar de fumar no me costó tanto. será porque era más joven, jajaja
EliminarHola: también fui una niña 'Cuéntame'... me encanta la comparativa que hiciste... para dejar de fumar hace falta mucha fuerza de voluntad y concienciarse de que lo queremos dejar!!. Ya leo que tu sabes perfectamente lo que implica ese momento. Acabo de descubrir tu blog y me gusta mucho la variedad de temas que tratas. También soy madre y en este momento he creado un blog dedicado a los jóvenes y al uso que hacen de las nuevas tecnologías. Te invito a visitarlo: http://cativodixital.blogspot.com.es/ Si quieres seguimos en contacto. Yo ya me hice seguidora de tu blog.
ResponderEliminarMuchas gracias Marta, encantada de tenerte por aquí. Nos seguimos. Bss
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