jueves, 4 de diciembre de 2014

Pesadilla antes de Navidad


Me acabo de dar cuenta que no queda nada para el Festival de la Gula, digo Navidad, y como siempre, me ha pillado el toro pero a base de bien. Mira que todos los años me digo que no va a volver a pasar, que me voy a planificar y que lo voy a hacer todo con tiempo, pues zas, en toda la boca, no tengo nada hecho, pero absolutamente nada, bueno, sí, he comprado una lata de un foei buenísimo, que no descarto apretarme con una botella de vino cualquier noche de aquí al 24, porque con eso no comemos 11 personas ni de coña, no?
Pero bueno, qué sería del mes de diciembre sin las prisas corriendo con la lengua fuera para llegar a todo.
Para más inri, están las cenas de Navidad, diciembre debería ser proclamado el mes de las cenas. A la gente le entra un ansia viva por cenar antes de fin de año, como si se fuera a acabar el mundo o el hambre que no sé qué es peor, todo el mundo quiere cenar o comer juntos, pero señores, tengan paciencia, que después del 31 vendrá enero y luego febrero, que digo yo que no hay ninguna necesidad de llegar a fin de año cebados como el pavo. Pues nada, no hay manera, yo tengo cena con las amigas, cena con los del cole de las niñas, cena de la empresa, comida con los íntimos de la empresa, comida con los que como lunes y miércoles, cena con los primos del Mister, y todavía me quedan algunas que ya no sé ni cuándo las voy a tener, porque hoy me ha llamado un amigo para que organice unas cañas, así a palo seco, la gente ya está quedando directamente para beber, esto no hay quién lo aguante, a mí me está entrando un noséqué en la boca del estómago que se me está cerrando en falso. Y yo me conozco, y en estas reuniones soy mucho de hablar y claro, si hablo no como, que una está muy bien educada, y además hablar me da sed, con lo cual con el estómago vacío y hablando por los codos, claro, no me queda más que darme a la bebida, miedo me está dando la lorza traicionera que está ahí agazapada, dispuesta a tomar posiciones a la que te despistes y tomes un canapé de más. No sé si pedirme a los Reyes una braga-faja tamaño tobisoba (de los tobillos a los sobacos).
Si a eso le añadimos que me he liado la manta a la cabeza y he decidido reformar la cocina, y entre unas cosas y otras, el 17 es el día que me han dicho que vienen a llevarse mi cocina antigua y traerme y montarme la nueva, viviendo al límite, y no penséis que he ido a lo fácil, no, yo no podía, los muebles me los traen unos, luego vienen los de la encimera a medir porque hasta que no están los muebles no puede ser porque va a medida, y así hasta el infinito y más allá. Me veo que llega Navidad y no tengo cocina, ése es el día que tengo que dar de comer a 11 personas, para lo cual sólo tengo una lata de foei. Esto cada vez se parece más a la vida de Bridget Jones.

No sé si terminaremos celebrando la Navidad en un Burger, o la abuela bohemia acudirá al rescate con viandas maravillosas, o quién sabe, a lo mejor tenemos suerte y Santa Claus se apiada de esta madre en apuros que sólo pide este año, que San Leroy Merlin le tenga su cocina a tiempo para poder estrenarla el día 25, fun fun fun. Ahora, eso sí, pienso ponerme monísima de la muerte y pintada como una puerta, que alegra mucho el ambiente. Crucemos los dedos y pensemos en positivo.

jueves, 27 de noviembre de 2014

El Mister y la multiplicación de los panes y los peces


En alguna ocasión hemos hablado por aquí de los superpoderes de las madres, pero por si no lo sabíais, os aviso que los padres también tienen superpoderes, y os voy a contar uno de los que tiene el Mister y no es el de volverse sordo total por las noches, especialmente cuando Lasniñas tienen pesadillas o quieren agua, pis o cualquier otra cosa que requiera levantarse de la cama.
El superpoder que tiene el Mister es el de la multiplicación de los panes y los peces.
Ya he relatado en alguna ocasión sus peripecias en la cocina, sus aventuras con el cuchillo del pan, las lentejas y alguna más, pero tenía pendiente hablaros de su habilidad para multiplicar la comida, que igual es un superpoder que le viene de tener familia numerosa, vete tú a saber, pero a mí no deja de sorprenderme.
Tiene una facilidad innata para el aprovechamiento de sobras, que es el deporte oficinal de Airgam Home. Hay que aclarar primero que él cocina como para un regimiento, da igual que seamos sólo 4, hace cantidades industriales de todo. Por un lado es bueno, porque siempre hay sitio en la mesa para uno más (en ocasiones para bastantes más). Por otro lado, eso garantiza un buen aprovisionamiento de sobras de todo tipo  y color, con las que él hará al día siguiente uno de sus platos creativos, que además están buenísimos.
El cocido, por ejemplo, en mi casa se hace cocido como si fuera la marmita de Astérix y Obelix. Que sobra una ración, pues él empieza a echar cosas como si estuviera en las Bodas de Caná, a la sopa, le echa caldo de cocer unas judías verdes, una pastillita de Avecrem y más fideos y …. Voilá, tenemos sopa otra vez de primer plato. Con los garbanzos y la carne hace ropa vieja y como siempre le parece poco, pues hala, un botecito de garbanzos y un poquito de jamón. Riesgos: esto puede llegar a convertirse en el cocido interminable.
Otro de sus alimentos fetiches es el arroz, y es que es capaz de hacer un arroz con casi cualquier cosa que haya por la cocina, eso sí, también en cantidades industriales. Que te ha sobrado relleno de las fajitas? Pues tienes todas las papeletas para que al día siguiente toque arroz con pollo y verduras. Que pedimos comida asiática, pues al día siguiente arroz chino. Riesgos: puede provocar estreñimiento agudo.
Lentejas, qué decir de las lentejas, si sobran, pues al día siguiente en puré. Para más detalles sobre esta receta, leer aquí. Riesgos: sinfonía de pedos en familia.
Su máxima es: “Aquí no se tira nada”, así de apañado es. Y ya lo más es su teoría de que los alimentos no caducan, que es una leyenda urbana, así que es especialista en comer yogures caducados, galletas rancias, magdalenas como pedrolos que ablandará pacientemente remojándolas en leche, él tiene solución para todo. De ahí que uno de sus sobrinos dijera un día: “El tío Mister es como un perro, se come todo lo que le echas”

Eso sí, hay que ver cómo pone la cocina … no, es mejor que no lo veais.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Sexo y Abuelas, mala combinación


En alguna ocasión ya ha salido por aquí alguna vez la Abuela Bohemia, así llamada por su naturaleza de hacer y decir en cada momento lo que le viene en gana.
Para aquellos que oís hablar de ella por primera vez, os diré que la Abuela Bohemia  se caracteriza mayormente por contar a sus nietas, o sea, mis hijas, historias que yo creía enterradas en un pasado muy muy lejano y que ella recuerda con una profusión terrorífica de detalles que me dejan patidifusa, es más, se recrea en las narraciones al ver a su audiencia con los ojos como platos escuchando batallitas de esa adolescente en conflicto que un día fue su madre. Y es que los hijos en general suelen pensar que sus padres no han tenido infancia, no son capaces de imaginarnos como niños o adolescentes, vamos, que tienden a pensar que hemos surgido por generación espontánea.  Uno de los planes favoritos de la abuela bohemia en domingo es venir a comer a Airgam Home y yo encantada, pero hay que tener cuidado con los temas de conversación que puedan surgir, porque es capaz de todo, partiendo de algo tan inocente como: “El otro día ví a mi amiga Fulanita y me dio recuerdos para ti” puede derivar en algo como:
“Ay Fulanita, sí, que maja, siempre ha sido muy amiga tuya, todavía me acuerdo el día que…..” ahí échate a temblar porque puede contar cualquier episodio vergonzoso de tu vida que ella relatará recreándose en los detalles más escabrosos, porque no va a dejar nada en el tintero, se acordará hasta de lo que llevabas puesto ese día y si ibas pintada como una puerta o no, que casi siempre era que sí. Acompaña su historia de frases tipo como: “A vuestra madre le gustaba salir más que comer con los dedos”, “llevaba unas minifaldas cortísimas” y “se venían todas las amigas a pintarse a casa” …. etc etc etc, una cosa lleva a la otra y acaba contándoles lo del día que volvimos a las 4 de la madrugada, a pesar de que ella nos había dicho que volviéramos a las 3 y según abrimos la puerta nos arreó una bofetada a cada una, eso sí, acompañada de su mítica frase: “Me vais a matar a disgustos”.
Imaginaros las caras de Lasniñas. Muy bueno también el día que les contó que yo había tenido muchísimos novios, porque claro, “no hay que quedarse con el primero que llega, que antes éramos tontas perdidas”, palabras textuales, a Lasniñas les gustó tanto esa historia que la repetían a la primer ocasión, haciendo mucho hincapié en que si aquello lo había contado la abuela es verdad verdadera, y lo era, pero tampoco es cuestión de airearlo a los cuatro vientos, digo yo.
Cuando Merak Luna propuso para esta semana en #hayvidadespuesdelos6 el tema de la sexualidad y cómo hablarlo con los niños, automáticamente pensé en la abuela bohemia y el día que les dijo a Lasniñas que si tenían dudas sobre el sexo le podían preguntar a ella que “entendía mucho del tema” porque ella es muy moderna. Yo me quedé muerta al oírlo, claro y automáticamente me dieron sudores, a saber lo que es capaz de contarles. Menos mal que Lapequeña le respondió; “No hace falta abuela, nosotras del sexo ya lo sabemos todo, nos lo han contado en el colegio, si tienes dudas puedes preguntarnos, sabemos hasta lo de los gays. Y también que no hace falta casarse para tener hijos, con hacer el acto sexual ya basta, o sea que mamá y papá lo han hecho al menos 2 veces, y a mí me ha dado un asco….., yo no lo voy a hacer nunca”. Ahí ya tuve que intervenir y le dije que cuando dos personas están enamoradas no da asco y que claro lo que no se puede es ir haciéndolo por ahí con cualquiera, la abuela se vino arriba y se puso a explicar lo de los preservativos  y cuando ví ya que iba a contar lo del día que me pilló la píldora en el bolso y le dio un ataque de nervios cambié de tema como pude, porque ya se sabe que a las abuelas las carga el diablo. Me hace mucha gracia que ahora vaya de moderna porque cuando mi hermana pequeña le preguntó qué era un preservativo le dijo que como las compresas pero para los hombres y se quedó tan ancha, con un par.

Podéis leer todas las historias que participan en #hayvidadespuesdelos6 en CiclogénesisImplosiva

martes, 4 de noviembre de 2014

Mamá,. yo quiero ser egoblogger

Con el tema de las profesiones, todos los que tenemos hijos en algún momento nos planteamos el dilema de si dejar a nuestros queridos retoños volar en libertad o interferimos para guiarles y “quitarles alguna idea absurda de la cabeza”. Yo soy más de dejarlos volar libres, todo dentro de un orden, claro, porque si va el niño y te dice que quiere ser ladrón de guante blanco, pues hombre, eso no me parece. Pero bueno, en líneas generales, yo opino que hay que dejarles que estudien lo que quieran, pero que estudien algo. De todas formas aunque vayamos de modernas, puede que se nos abran las carnes si nuestros polluelos sugieren algunas profesiones, o sea que igual igual, no nos da. A mí se me pueden poner los pelos de punta si alguna de Lasniñas me dijera: “Mamá, quiero ser Egoblogger”, por si ese momento llega algún día, Dios quiera que no, la apoyaría por supuesto, pero tengo un par de consejitos preparados:
Querida hijaquequiereseregoblogger, me parece muy bien, pero me gustaría resaltar algunos puntos de una profesión que yo considero de riesgo. Lo primero que tienes que hacer es comprarte montones de pares de zapatos, así que vete ahorrando desde ya. Estos pueden de ser de dos tipos: o con tacones de vértigo y punta fina, con lo cual puedes destrozarte los pies, porque además, los tienes que llevar sin calcetines, así truene o caigan chuzos de punta, incluso si nieva, siempre sin calcetines. 

O por otro lado, si no quieres romperte la crisma mientras te hacen las fotos esas tan naturales y en poses nada forzadas, puedes llevar zapatos planos, pero, atención, estos deben ser absolutamente espantosos, tipo zapatones como los de Frankenstein. Estos los puedes llevar con calcetines si vas en falda o en pantalones cortos. Las medias son una prenda completamente prohibida. Hay que pasar frío por cojones, sino no vale. 

Por suerte en invierno te dejan llevar abrigo, pero como puesto sobre los hombros, en plan abuelil, que ahora por lo visto es el novamás. En caso de meter las mangas, no se te ocurra abrochártelo ni loca, es lo peor. Yo me imagino el día a día de una egoblogger cualquiera, se levanta, mira el tiempo y ve que ha nevado, y piensa ¿qué me pongo? Pues no lo dudes, tacones de aguja que ahora se llaman stilettos y una mini falta de cuero, y hala, a la puta calle a hacerte las fotos. Lo que deben sufrir sus madres, todo el día diciéndoles que se tapen las piernas y se echen una rebequita por encima y ellas nada, de nada.
Otro aspecto a tener en cuenta de esta profesión y muy importante, las poses, es absolutamente imprescindible que seas capaz de adoptar posturas imposibles, con un pie levantado hacia atrás y haciendo la V de Victoria con una mano, mientras con la otra simulas que hablas por el móvil o te sujetas el sombrero, porque esa es otra, tienes que hacerte con un arsenal de sombreros y ponértelos día sí día también aunque te queden como el culo auténtico. Vamos, que te tienes que subir a los tacones y ponerte el sombrero hasta para ir a comprar el pan o a sacar el perro. El perro también es un accesorio muy útil, al cual tendrás que ponerle correas súper cuquis que vayan a juego con tu outfit, en este momento me pregunto, si las bolsas para recoger las cacas del perro también van a juego, y si al agacharte para recoger la caca se te cae el sombrero justo encima de la mierda, ¿qué haces? Bueno, eso tendrás que resolverlo sobre la marcha, que para eso eres egoblogger y yo no.

Lo que es también imprescindible es que hables inglés porque si no te va a quedar una mierda de blog castellano-manchego, nada cool, tienes que parecer super internacional, así que tienes que meter cuantas más palabras en inglés mejor o es que te imaginas a la vieja del visillo de egoblogger, pues no.
Los accesorios también son necesarios, además del perro, tienes que hacerte fotos con el móvil de última generación en la mano, con una carcasa chula, y ponerte por encima venga de colgajos, pulseras y anillos, vamos que llevan más chatarra encima que un borriquito en feria. Y claro, acordarte de dónde compraste cada cosa, porque luego hay que ponerlo, un sinvivir contínuo. Si después de esto aún te quedan ganas, no tengo nada más que añadir, únicamente que hagas el favor de ponerte una chaquetita y unas medias bien tupidas.

Cuando yo era pequeña las niñas querían ser princesas, ahora quieren ser egoblogger o youtubers, no digo más, cómo ha cambiado el cuento. Ahí lo dejo.
Imágenes vía Pinterest

miércoles, 22 de octubre de 2014

La Liendrera Mágica



Alguna vez se me ha ocurrido pensar qué me gustaría inventar, no os ha pasado nunca? Y la verdad es que pienso que uno de los grandes inventos de la humanidad podría ser una liendrera mágica, o sea, una que la pasaras una vez y automáticamente la persona quedará libre de piojos para toda su vida y la de toda su familia, sería maravilloso. Inventores del mundo, no sé qué hacéis perdiendo el tiempo, sería la bomba, os la quitarían de las manos pero fijo, porque a ver, qué levante la mano el que esté libre de piojos. Yo no los he tenido de pequeña en mi vida, y ahora parece que los tienen todos los niños, yo creo que los sueltan en la puerta de los colegios porque no es ni medio normal. En casa yo he intentado de todo, primero probé con el vinagre, las niñas llorando y diciendo que la cabeza les olía a ensalada... luego he probado también con un spray que venden en farmacias, no voy a decir la marca y parecía que los mantenía a raya, pero cogieron también, he probado también una sustancia de herbolario que es algo así como aceite de corteza del árbol del té, vamos que te cagas directamente, es un pestuzo..... que ni te cuento, que casi prefieren el vinagre, afortunadamente en seguida se va el olor, pero en el momento de echarlo casi hay que ponerse una mascarilla antigas.... Con todo eso consigo que los cojan sólo como una vez al año, creo, por los comentarios que oigo de otras madres, que me puedo dar con un canto en los dientes, pero es que yo quiero que no los vuelvan a coger, pues parece ser que es misión imposible.
Y hasta tengo una liendrera eléctrica que compré en la farmacia y me costó un congo, se supone que detecta el piojo y lo electrocuta y así no hay que utilizar tratamientos químicos, y una leche, son resistentes a todo, lo mejor es la tradicional metálica, que cuando te la pasas parece que te vas a quedar calva, eso sí, ya te puedes echar mascarilla suavizando a tutiplén antes.
Porque los odio con toda mi alma os paso el protocolo anti-piojos de Airgam Home que se activa en cuanto se detecta un solo habitante vivo o muerto:
Paso 1: todos al baño uno a uno al momento liendrera, sin piedad, aquí no se libra nadie, no hacer caso de lloros, súplicas ni sobornos. Hazte una coleta por si acaso.
Paso 2: todas las toallas y fundas de almohada a la lavadora de inmediato, con agua caliente.
Paso 3. Informar a aquellas personas de máxima confianza cuyos hijos/as hayan tenido peligro de contagio, eso sí, de manera discreta para que no cunda el pánico entre la población. Te acercas al oído de tu amiga y le susurras: “Las niñas han tenido piojos, mira a las tuyas” con el mismo tono de voz que si le estuvieras ofreciendo drogas.
Paso 4: descartar piojos imaginarios, no existen, es obsesión, vamos, que es empezar a hablar de ellos y empezar a picarte todo el cuerpo. Según estoy escribiendo esto me pica, creo que me voy a pasar la liendrera en cuanto acabe.
Bueno, madres amigas, no cedáis, no desesperéis, me han dicho que cuando cumplen 17 ya no los cogen, pero igual es una leyenda urbana, mientras tanto, a las trincheras.... queda declarada la guerra a los piojos... si alguna sabe algún método eficaz además de los aquí descritos por favor, que lo comparta.  

martes, 14 de octubre de 2014

El Mister y la Anti-dieta

Hemos pasado unas vacaciones muy buenas en todos los sentidos, a pesar de los preadolescentes, lo hemos pasado fenomenal y digamos que hemos comido y bebido como si no hubiera un mañana. Todo eso está muy bien, porque para eso se va uno de vacaciones, para disfrutar a tope, pero claro, los cuerpos ya no son lo que eran y los excesos se pagan, así que digamos que hemos vuelto con alguna lorza de más. Tras varios años de experiencia en la temática de las dietas, yo he llegado a la conclusión de que lo que te cuesta perderlo un mes lo recuperas en dos días de desenfreno, así que este año no me pilla el toro, y he empezado la operación bikini en otoño. Pensaréis que estoy loca, que igual lo estoy, pero es que en cuanto nos queramos dar cuenta estamos en Navidad, y si en verano nos hemos pasado, en Navidad ni te cuento lo que puede ser, y entonces ya sería acumular triple lorza mortal. No vamos a repetir el desastre de la primavera del 2013 que podéis leer aquí, en la que nos dimos al bocata de pavo y quedó demostrado que no vale hacer un remix de varias dietas y coger de cada una lo que más nos gusta. Así que, tras un estudio de varias dietas, me decidí por la que me parecía más saludable y más fácil de hacer para mí, que no tiene nada de particular, vaya, sino sentido común sobre todo. No os la voy a poner entera pero si os queréis meter entre pecho y espalda un bocata de chorizo que es lo que me comería yo ahora mismo según estoy escribiendo esto, no se puede, es una pena, pero algún sacrificio hay que hacer. No lo estoy llevando demasiado mal, y hambre no se pasa, la verdad, es más una sensación de sinvivir continuo, como de pena interna, porque cuando te apetece comerte una de calamares pues te tienes que tomar una pieza de fruta y cuando Lasniñas se están comiendo un filete empanado con patatas fritas, pues a ti te toca ensalada de lechuga con pechuga de pollo a la plancha. Del alcohol mejor no hablamos, completamente prohibido, y el dulce menos mal que no me gusta, pero esa cervecita mientras cocinas con unas aceitunitas….. nada, pecado mortal, eso sí, te puedes comer una zanahoria cruda, que no es que consuele mucho, casi dan ganas de llorar más bien. Pero bueno, así es, sólo hay que acostumbrarse y reprimir los impulsos que te llevarían a rebañar los platos de tus hijos. Tengo que decir también que sólo la hago a rajatabla de lunes a viernes a mediodía, el fin de semana me la salto, mayormente para que no me dé una depresión profunda por este malvivir a diario, si ya lo dice mi madre, hay que ser muy mala persona para meterse a endocrino. Ella dice que tú vas al endocrino que es el médico de la dieta y lo primero que te pregunta es lo que más te gusta comer, para a continuación prohibírtelo. El caso es que yo que llego al viernes con la mirada desencajada, hacia las 8 de la tarde me salto el régimen a la torera, no vaya a ser que el verano que viene sea la más sexy de toda la playa, que no quiero dar envidia que la envidia es mu mala.
Pero, y el Mister? Eso es lo mejor, me dice que él también la va a hacer, que igual le vendría bien perder un poquillo de tripa. El primer día se sienta a cenar y toca ensalada de tomate y tortilla francesa, hasta ahí todo bien, cenamos y cuando hemos terminado me pregunta mirando mi plato:
-“¿Te vas a dejar eso?” mirándome con cara de extrañeza, como si estuviera dejándome una ración de jabugo.
“Eso” era el juguillo del tomate con un chorrito de aceite y le digo: -“Pues claro, no me lo voy a beber”.  Yo no había puesto el pan en la mesa para evitar tentaciones.
Coge el tío dos rebanadas de pan de molde, una la unta por mi plato y luego por el suyo, la otra por la ensaladera, lo rellena de salchichón y se lo mete entre pecho y espalda con una cara de felicidad absoluta…. Yo no daba crédito. Yo mientras, yogur de soja desnatado.
Yo callada y me suelta: “pues está muy bien esta dieta, no se pasa ni pizca de hambre”
-“Pero qué dieta? Si no la has hecho”.
-“Cómo que no? He cenado lo mismo que tú”.
-“Bueno, lo mismo lo mismo, pues igual tampoco, porque tú de postre te has apretado un bocata”.
-“Un bocata dice, a cualquier cosa le llamas tú un bocata”.
Un mes después todavía se está preguntando porqué yo he adelgazado y él no. Una cosa es saltárselo los fines de semana y otra comer de régimen el primer plato y luego segundo y postre. Que mi hermana hizo una vez lo de los batidos esos que sustituyen una comida y se los tomaba de postre, no adelgazaba ni a tiros, claro.

Bueno, os dejo por hoy que tengo que ir al gimnasio y se me abren las carnes sólo de pensarlo.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Cómo sobrevivir a las vacaciones con adolescentes II


Antes de que se enfríe todo, tengamos que sacar los abrigos y las vacaciones pasadas sean un espejismo, paso a relataros cómo transcurrió la segunda parte del verano que empezaron a salir Lasniñas.
Tras nuestra experiencia en las fiestas de un pueblo de cuyo nombre no quiero acordarme, que podéis leer aquí, nos trasladamos a un pequeño pueblo de la costa asturiana que prefiero mantener en el anonimato. Nosotros, inocentes donde los haya, pensábamos que habíamos dejado atrás todo tipo de verbenas, bailes, y actividades desenfrenadas diseñadas para el jolgorio de los adolescentes y el infierno en vida de sus pobres progenitores. JA. Las fiestas nos persiguen, y es que el mes de agosto es lo que tiene, que hay fiestas allá por donde vayas, que yo entiendo que la verbena en pleno mes de diciembre pues no luce igual, y en el manual de padres no ponía: “huirás de las fiestas de los pueblos como si de la peste se tratase”. ¿Os acordáis el famoso dicho de que en España en una época muy lejana podía atravesar el país una ardilla saltando de árbol en árbol? Pues no sé si será cierto, pero lo que sí es verdad es que te puedes tirar el mes de agosto de fiesta en fiesta de pueblo en pueblo sin parar, doy fe. ¿Es o no es un infierno? Esto nos pasa por no consultar el calendario de fiestas populares. El caso es que al poco de llegar, ZAS, en toda la boca, las fiestas del pueblo,  y claro, Lamayor y Losprimos que se habían venido arriba con la experiencia anterior, otra vez a salir y bailar como si se fuera a acabar el mundo. Por suerte pudimos frenar a Lospequeños, pero ya han avisado, que el año que viene van a salir ellos también. Y además, hay que ver cómo salen, porque esa es otra, el adolescente español se caracteriza porque jamás tiene frío, debe ser que la revolución hormonal produce aumento de la temperatura, y eso sí, hay que ir todos vestidos iguales, como de uniforme. Para las chicas es imprescindible salir en pantalones cortos, cuanto más cortos mejor, que claro, si tuviera yo esas piernas igual también iba en pantalones cortos todo el año. Sin embargo, el dress code adolescente permite ponerse botas (menos mal), los pies calentitos es fundamental, lo hacen para no pillarse unas anginas y que no las dejen salir el día siguiente. La sudadera o jerseicito (una Rebequita que diría mi madre) es fundamental en el verano del norte, pero ellas la llevan como arrastrando, como si les diera asco, tú les amenazas, que sin jersey no salen, que se lo ponga, y ceden, pero a la que te despistas, ya se lo han quitado y se lo han colgado del cuello de cualquier manera. Resultado, si no has perdido una o dos sudaderas en verano es que no has tenido verano.  Lo que os digo, no sienten el frío, ni el sueño, nunca tienen sueño, son como los vampiros, por la noche claro, porque lo que es por la mañana casi te tienes que liar a tiros para que se levanten. Me he descubierto este verano diciendo una frase muy de mi padre que resonó en mis oídos durante toda mi adolescencia: “El que tenga cuerpo para salir que lo tenga para madrugar, así que hala, arreando y todo el mundo a levantarse”. Así que a las 10.30 como muy tarde he estado tocando diana como si fuera aquello un cuartel, vamos que sólo me faltó comprarme la corneta. Eso mismo hizo mi padre y mira lo bien que hemos salido todas, aunque reconozco que en aquel momento a mí me daba un coraje…

De todas formas y por verle el lado positivo a esta nueva etapa, si ellas pueden salir, tú también, es decir, que se pueden quedar solas en casa, así que el Mister y yo por primera vez en muuuuuuuuchos años hemos podido salir a tomar algo sin niñas y sin necesidad de buscar canguro, definitivamente no hay mal que por bien no venga. Eso y que el mes de agosto dura lo que dura, un mes, la naturaleza es sabia, y por eso no hay más vacaciones, porque no hay cuerpo que las aguante. Vuelta a la dura realidad, aquí por la noche ya no sale ni el Tato, las fiestas, como las bicicletas, son para el verano, al menos de momento.