miércoles, 9 de septiembre de 2015

El Fontanero que susurraba al oído de los radiadores


Esta historia es un poco surrealista, y puede parecer algo increíble, pero sucedió y tal y como os lo cuento.
Para ambientaros un poco, digamos que el Mister es algo reacio a llamar a profesionales tipo carpinteros, fontaneros, electricistas, etc… él es más del “do it yourself”, bueno, más bien, del “deja que ya lo hago yo, pero luego no lo hace”. El caso es que teníamos unos radiadores que goteaban pero él iba postergando el arreglo, nunca le venía bien, que si ahora no que es invierno y hay que vaciar el circuito, que si ahora tampoco que es verano y hace calor, en fin,  que el tiempo iba pasando y allí seguíamos con los cacharritos debajo de los radiadores. Finalmente llegó un día en que se rompió una cisterna de un wc y el agua se salía a chorros vivos, con lo cual no hubo más remedio que pedir ayuda profesional, así que buscó un Fontanero, así, con mayúscula. Y este tema es muy importante, no va a venir aquí cualquiera a tocarnos las tuercas.
El caso es que era una tarde tórrida del mes de julio, no se movían ni las chicharras, yo dormitaba en el sofá en un duermevela que no sabía si me estaba echando la siesta o estaba entrando en coma, cuando sonó el timbre y era Él, el Fontanero.
Según le ví entrar pensé que era un cruce entre Torrente y José Mota, tenía cara de buena persona, bien. Me costó cogerle el acento pero intuí que sabía lo que hacía, sobre todo me dio tranquilidad que con el Mister se entendía a las mil maravillas, a mí me ignoraba totalmente, simplemente se refería a mí como “la Jefa”. Me dijo que cogiera una fregona, “por lo que pueda pasar” fueron sus palabras, ahí tuve un momento de debilidad y pensé en irme de compras. Pero de repente, le ví cruzar el salón zigzagueando, con los brazos en jarras y cantando a pleno pulmón: “Dame veneno que quiero morir, dame veneeeeeeeenoooooo…..” casi me caigo redonda al suelo, y se la sabía casi entera, los trozos que no, los completaba como algún “lalolailolailolalolailolailoooo……” Sobra decir que no me fui a ninguna parte, cómo me iba a perder semejante espectáculo, se las sabía todas el tío, “libre libre quiero ser, quiero ser, quiero ser libre”, y las iba intercalando con frases del tipo: “Ya te tengo, cabroncete”, “no nos vamos a hacer daño”,“sal ya hijadeputa” y explicaciones al Mister del tipo “todas las tuercas son unas jodíasporculo, sólo hay que saber encontrarles el punto” sí, el punto “G”, no te digo. El Mister le miraba como su fuera Vargas Llosa impartiendo una clase de literatura, yo, descojonada, fregona en mano. Así pasamos una de las tardes más divertidas del mes de julio.
Tuvimos un momento de tensión al volver a montar el radiador más grande: “Ven p’acá” al Mister, “toca, toca (agarrando el radiador), lo sientes? Es la fuerza del agua, la jefa que no suelte la fregona que ahora viene lo peor”. Yo ya me imaginaba mi salón como un camarote del Titanic, pero no, dominó la situación perfectamente, es lo que tiene ser un profesional, a la vez que gritaba: “tú eres lo más grande de mi vida…. nananainononaino…..”.
En la Master class de las tuercas, finalmente le dijo: “te voy a dejar dar un cuarto de vuelta, que te veo con ganas, para que te quedes a gusto, pero no te emociones que la podemos liar parda”. Me eché a temblar, el Mister con la llave inglesa, yo me aferré a la fregona como si me fuera la vida en ello.
Finalmente, el tío con un radiador pequeño que nos había mandado comprar, arregló tres, solucionó lo de la cisterna, y alguna chapuza más que había por ahí, nos amenizó la tarde con canciones típicas de cualquier verbena de pueblo y se fue entre vítores tras apretarse una cerveza bien fresquita, y encima no nos cobró mucho, éste es el principio de una gran amistad, yo veía que el Mister se iba con él de copas.

Ante la sugerencia del Mister de que hiciese una página web y moverlo por redes sociales, dijo que a él con los ordenadores le explotaba la cabeza, así que yo prometí escribir un post y promocionarle entre todas mis amistades. Si necesitáis fontanero, sólo tenéis que decirlo, tengo su teléfono guardado como oro en paño.

5 comentarios:

  1. Qué descriptiva eres oye, lo estaba viendo! A mi me vendría bien un fontanero apañado, pero mi pillas un poco lejos... XD

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jijiji, sí, a Bulgaria no creo que se acerque. Besos

      Eliminar
  2. Jijiji, qué bien, no siempre se pueden encontrar buenos profesionales, y que además te canten ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues eso mismo digo yo, apañado, buena persona y folklórico, qié más se puede pedir, jajaja

      Eliminar