miércoles, 7 de octubre de 2015

En pareo por el río Deva


Ya he comentado por aquí en alguna ocasión que nosotros vamos de vacaciones en manada con la extensa familia del Mister,  que más que ir de vacaciones, parece que vamos a conquistar el pueblo. Esto tiene algunos inconvenientes, pero muchas ventajas. Una de las ventajas es que surgen planes en grupo. Este verano salió el plan de hacer el descenso del río Deva en Kayak, y allá que nos fuimos unos cuantos bien tempranito. Una, que es muy moderna, lo primero que piensa es en el outfit de turno, vamos, el clásico “qué me pongo?” de toda la vida. pues hija mía, ponte lo que te dé la gana porque te va a dar igual, es imposible estar mona, que lo sepáis. Una vez asumido esto, debes elegir pareja de aventuras, yo en este caso, fui con el Mister y con el Capitán Pedorretas en medio, mi sobrino de 9 años, los menores de 12 deben ir acompañados de al menos 1 adulto. Lo de elegir pareja conviene pensarlo antes, y tener en cuenta que para los hombres la palabra paseo no existe, es incompatible con su genoma, así que si no quieres acabar con ampollas en las manos, mejor elegir una compañera femenina, yo lo descubrí tarde. Llegas allí y resulta que te tienes que poner un chaleco salvavidas, que más que salvarte la vida, lo que parece es que te va a estrangular o a provocar una hernia, apretaíto sí es, ten cuidado no se te escape una lorza, lo mejor es dejarse debajo una camiseta larguita que tape, total, vas a acabar hecho una sopa de todas formas. Para que no se te salga por arriba, lleva como una especie de arnés entre las piernas que se te va clavando en toda la pepitilla, conviene aflojarlo un poco, no me quiero imaginar si alguien tiene hemorroides…. Lo del chaleco no termino de entenderlo, como te vas a ahogar ahí, en pleno mes de agosto, si hay más gente que en la guerra y no cubre, pero bueno, por aquello de dar ejemplo a los niños, todos con el chaleco de los cojones, que da un calor espantoso, y además, te lo ponen antes de subirte al autobús. Para los pies recomiendan ponerse unas cosas de goma que no sé si se llaman escalonpines o escarpines o algo así, Y yo tan chula con unas chanclas de goma, que se me clavaban las piedras de la orilla del río que no veas. Bueno, el caso es que nos montamos en el kayak con el niño en medio, y claro, desde fuera todo parece muy fácil, pero una vez allí, en medio de la corriente, es otro cantar, cada uno rema para un lado, unos vuelcan, otros van en círculos, todos gritando y armando un follón, que no sé cómo no nos han puesto una orden de alejamiento. Lo primero que le dije al niño es que íbamos a pedo libre, es decir que nada de mariconadas de me hago pis o me quiero tirar un pedo, que a menos que se estuviera cagando vivo, allí no se bajaba de la barca ni Dios.
“Ay, menos mal, porque tengo unas ganas de tirarme un pedo…..”
Y se lo tiró. Y pensé que igual había hecho un agujero en la barca y nos íbamos a pique, pero no, ahora, la mirada que nos echaron unos desconocidos que pasaban por allí…..
El Mister, dejando claro su posición de macho alfa, se había sentado atrás para dirigir y darnos órdenes desde el primer momento, que se pensaba que estábamos en las olimpiadas y nos iban a dar un oro en la meta o algo así, arreándonos todo el rato que quería llegar el primero, qué cruz. El pobre niño que iba en medio de vez en cuando miraba para atrás y me decía: “no me quiero chivar, pero el tío no rema…”
De los adolescentes mejor ni hablamos, todas monísimas,, risas histéricas, grititos, barcas volcadas, aguadillas, canciones a pleno pulmón, qué pavo tienen y qué bien se lo pasan, iban con una calma, vamos, que acabaron media hora más tarde que nosotros.
Ni que decir tiene que llegamos los primeros, para gloria del Mister, que sólo le faltó sacar un látigo, el pobre niño decía: “El año que viene vamos tú y yo solos, que me duelen las manitas de tanto remar”. Tengo la sospecha que el niño y yo fuimos los que más arrimamos el hombro porque Él cada vez que le miraba no estaba remando ni por asomo, pero según el capitán Pedorretas “por lo menos, nos ha salvado la vida un par de veces”. Se bajó de la barca gritando: “oeoeoeoe, campeones, campeones, oeoeoe” yo no veía el momento de quitarme el puto chaleco, ya pensaba que me había hecho llagas.

En resumen, la jornada resultó la mar de bien, un plan muy recomendable, lo pasamos genial. Nota mental para el año que viene: comprarme unos escalopines de esos en el Decat y elegir otra pareja para el descenso.

2 comentarios:

  1. Jajajajaaa ya se nota que te lo pasaste en grande XDDDDDD
    Que sepas que esta vez te he leído con mi hija mayor y ella también se partía de risa. ;)

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    1. Ay qué mona, ya tengo una fan más, jajaja, me alegro que os haya gustado. Besos guapa

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