jueves, 6 de marzo de 2014

El gimnasio, ese antro infernal


Los asiduos a este blog ya sabréis la plasta que me da el Mister con el deporte, el ejercicio, la vida sana y demás, podéis leerlo aquí.
Pues he de decir que al final he claudicado y me he apuntado a un gimnasio, bueno, nos hemos apuntado juntos, y por una apuesta. Se supone que él ha dejado de fumar y yo a cambio voy al gimnasio con él.
Lo primero que tengo que decir es que el primer día creí morir. El gimnasio es un sitio donde pagas por sufrir, así, sin más, esto es una verdad absoluta y el que diga lo contrario miente. Peeeeero, para presumir hay que sufrir, esto también es otra verdad incuestionable, así que, allá que me fui yo toda mona, una es trendy hasta para ir al gym, por supuesto. No os digo más que llevaba hasta la goma del pelo haciendo juego con la sudadera, porque digo yo, qué necesidad hay de ir hecha un esperpento. Me he comprado todo el equipete para estar remona. El Mister era para verlo con sus mallas negras del Lidl todo ajustadito él. Yo iba tan contenta, inocente de mí, rebosando glamour por todos los poros de mi cuerpo, no queráis saber cómo salí.... A los 10 minutos de estar allí quería pedir la inyección letal, en dosis doble, una para mí y otra para él. Pero bueno, el caso es que el Mister estaba como pez en el agua, explicándome el funcionamiento de esas máquinas del demonio, como si él tuviera alguna idea. Yo es que debo ser torpecita porque me costó un pelín hacerme con los aparatejos. La más fácil es una bicicleta pero en plan cómodo, con sillón, nada de que se te clave el asiento en aquella parte, porque las bicis fueron diseñadas para hombres, sino, a ver qué explicación tiene que tengan ese asiento. Yo que veo esa bici-sillón y me lanzo a ella: “Aquí, aquí, a mí me gusta ésta”. El Mister frunce el morro y me dice: “esa bici es de chica” (poniendo cara de asco) y yo le digo: “pues mejor, yo que soy? Una chica no?, pues hala”. Resulta que te montas, te ajustas los pies y la altura del sillón, empiezas a dar pedales y se ilumina una pantalla toda llena de luces, números y botones que aquello más que una bicicleta parece la nave Enterprise, yo pensaba que iba a salir volando, os lo juro. Me lo tuvieron que explicar 3 veces, hay que seleccionar el nivel, el programa, la intensidad, y no sé cuántas cosas más, vamos que casi hay que hacer un master para aprender cómo funciona la puta máquina. Cuando por fin le has cogido el truco y estás pensando que tampoco era para tanto, miras la pantalla y resulta que sólo llevas 5 minutos dando pedales, y has quemado 2 calorías, Diossssss, yo que pensaba que llevaba ya 1 hora por el sudor que me corría por el canalillo….. eso es lo peor, el sudor, a mí es pensarlo y ya me salen ronchas. Pero no hay dolor, una apuesta es una apuesta, así que al borde del infarto de miocardio consigues terminar la serie que te has puesto, intentando pensar en otra cosa, mirando la tele, mirando a la fauna de alrededor, porque esa es otra, qué fauna…. Cuando piensas que ya te va a explotar el cerebro, acaba la serie, ahí cuidado, porque cuando te bajas de la nave, digo de la bici, te tiemblan las canillas como si hubieras corrido la maratón perseguida por una jauría de perros asesinos, si a eso le unes que tienes los pies fijados a los pedales y ya no te acordabas, corres riesgo de romperte la crisma contra el cuadro de luces y dejarte los dientes en la pantalla.
No penséis que ahí termina todo, sólo han pasado unos 30 minutos desde que entraste en ese antro perdición y claro, hay que amortizar, así que nos dirigimos a probar otra máquina, la elíptica, te cagas, afortunadamente el cuadro de mandos funciona igual que la otra, menos mal, porque a mí a esta edad ya no me da la mente para aprender mucho más. En ésta vas como haciendo esquí de fondo (como si yo lo hubiera hecho alguna vez….) y tiene unos palos donde te agarras, para no matarte mayormente. Si en la bici quería morirme, aquí ya ni te cuento…. A los 5 minutos me bajé porque pensé que me iba a dar un ictus. Las máquinas se llaman Matrix, a mí me está dando hasta miedo, igual si te esfuerzas mucho entras en una realidad paralela.
Luego está el circuito femenino de musculación, que son una especie de monstruos eso sí, de color rosa, que no sé si estarán patrocinados por Ausonia o algo así. Ahí ejercitas músculos que ni siquiera sabía que existían, todo esto con el Mister explicándome cómo tenía que hacerlo a modo entrenador personal, y como una es un poco lerda, va él y se sube a una máquina y se pone a hacer gestitos como bailando, y entonces viene un cachas, que sí debía ser entrenador personal de verdad y le dice: “no se hace así, se lo estás diciendo mal” y nos cuenta cómo va, yo ahí ya me descojonaba viva. Lo bueno que tiene este circuito es que ahí no sientes que vas a echar el hígado por la boca en cualquier momento.
Tras esta experiencia traumática y haber tenido al día siguiente más agujetas que en toda mi vida, tengo que reconocer que me está gustando y todo. Además, estoy segura que dará mucho juego en este blog.

Mi asignatura pendiente: la cinta de correr, de momento no puedo me da miedo, me da la impresión de que me voy a estampar, además da un poco de sensación de hámster, no? Preparaos, en casa de Miss Airgam da comienzo la operación bikini. En breve me veo así. Lo que sí es seguro es que cuando nos empiecen a brotar los tatuajes le digo al Mister que nos borramos

17 comentarios:

  1. Jajajajajaja, q bueno! Yo tampoco pude nunca con la cinta. Es verla y me entra un agobio... Prefiero las otras máquinas. A ver si tomo ejemplo y me pongo yo también las pilas!
    Un besito!

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    1. Yo lo tengo en asuntos pendientes, eso y a ver si consigo llegar algún día a clase de Pilates o algo así. Besos guapa

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    2. El verdadero reto es conseguir que mister vaya a clase de pilates. Todos los que conozco van en plan machito y a los cinco minutos se les oye resoplar de agobio! Habitualmente aguantan dos clases y en la tercera muerte súbita, han desaparecido. Ya me diras

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    3. Sí eso sí que erecería la pena hacerle la firo jajaja

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  2. Jaja bueno muchas gracias, sólo de leerte ya he quemado un montón de calorías haciendo abdominales mientras me carcajeaba! :)

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    1. Gracias guapa, me alegro que te guste. Besos

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  3. A mi en la "apocalíptica" me entra un dolor de riñones que ni te cuento, y en la cinta cuando llevo corriendo más de dos minutos me empiezan a sonar las respiraciones con un pitido sospechoso, definitivamente he descubierto que tengo el epoc ese o yo que se...
    Ay! que duro es querer ser una Cindy Lauper de Malibú!

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    1. Jajaja qué bueno lo de la apocalíltica, es que es tremendísima. Bss guapa

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  4. Jajajaj, no sé como has podido dejarte convencer. No hay nada más aburrido que un gimnasio. Las bicicletas de tumbarse están bien, pero para un ratito. Y las cintas... Me pasa igual que cuando se practica footing, pienso que es una pérdida de tiempo!

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    1. Pues ya ves, que se casa mi hermana pequeña y he decidido estar espectacular modo alfombra roja on. A ver si lo consigo

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  5. Jajaja.. Me ha encantado lo del glamour... He de confesar que yo también llevo la goma del pelo del color de la camiseta!!! Jajaja.. Me alegro un montón de que te hayas animado!! Este verano vas a estar cañón!! Bss

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    1. Si es que somos lo más jajaja antes muertas que senciilas jajaja. Besos guapa

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  6. Jajaja.. Me ha encantado lo del glamour... He de confesar que yo también llevo la goma del pelo del color de la camiseta!!! Jajaja.. Me alegro un montón de que te hayas animado!! Este verano vas a estar cañón!! Bss

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  7. Me parto, yo nunca he ido a un gimnasio peque me da una pereza horrible, y las máquinas esas me dan hasta miedo.

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    1. Mi niña, te podías apuntar con nosotros y te presto al Mister como entrenador prsonal, jajaja. Bss

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  8. Jejeje. Yo estuve yendo una temporada y salía tan desencajada siempre que no sé cómo nunca llamaron al SAMUR!!
    Un besazo y suerte, y ánimo!, y valor!

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    1. Pues ya os iré contantdo por aquí, a ver qué tal voy. Esta tarde otra vez. Bss

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